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En este articulo publicado originalmente en 1990, Michael Porter actualiza la teoria clasica de Adam Smith sobre la riqueza de las naciones, asi como la preponderancia de los factores tradicionales de esa riqueza: tierra, recursos naturales y el trabajo. En la economia actual, globalizada y cada vez mas competitiva, esos factores ya no pueden producir y explicar por si mismos las razones de por que ciertos paises generan mayor riqueza que otros. La clave esta en la competitividad y particularmente en la productividad de las naciones y de sus industrias en particular, la que se expresa en diversas exportaciones a diversos lugares y en una solida inversion fuera de las propias fronteras. Un estudio de cuatro anos de duracion efectuado en 10 naciones que examina los patrones del exito competitivo en los paises mas importantes concluye que las empresas logran obtener una ventaja competitiva mediante actos de innovacion. La capacidad de una nacion para innovar es afectada por cuatro caracteristicas amplias, el ?diamante? de la ventaja nacional: 1) condiciones de los factores; 2) condiciones de la demanda; 3) industrias relacionadas y de apoyo; y 4) estrategia, estructura y rivalidad de las firmas. Basandose en este analisis, los gobiernos deberian actuar como catalizadores y provocadores, pero no deberian involucrarse directamente en la competencia. El autor ilustra su argumento con los clusters italianos del calzado, las diversas industrias japonesas con sus distintos grados de competitividad y muchos ejemplos mas. El articulo es muy contundente a la hora de descartar las explicaciones tradicionales que se dan a la competitividad de un pais: no tiene que ver con el tipo de cambio, con el costo de la mano de obra, con un balance comercial positivo, con el nivel de intervencion gubernamental ni con las tasas de interes. La competitividad se trata de otra cosa y para afrontar correctamente sus desafios es necesario un muy buen liderazgo, tanto en el ambito privado como en el publico.