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El período crónico de la infección chagásica sin manifestaciones clínicas de enfermedad miocárdica es el menos conocido, pero no menos trascendente en términos de diagnóstico y pronóstico. Entre el 10 y el 30% de los infectados desarrolla enfermedad miocárdica y la muerte súbita ocurre no sólo en aquellos con miocardiopatía grave sino también en infectados asintomáticos . La identificación precoz de los pacientes proclives a desarrollar las formas avanzadas de la cardiomiopatía es de suma importancia para el desarrollo de estrategias de tratamiento y/o prevención de la agresión miocárdica chagásica . Diversas técnicas de diagnóstico no invasivas han sido utilizadas para detectar anormalidades sugestivas de un compromiso miocárdico inicial sin expresión en el electrocardiograma. Sin embargo, no se ha realizado un estudio comparativo de las mismas. Con el propósito de evaluar en forma comparativa la capacidad de detección de anormalidades miocárdicas subclínicas en la infección chagásica crónica, se utilizaron cuatro técnicas no invasivas . Se estudiaron 140 pacientes (78 varones y 62 mujeres) con serología positiva para la enfermedad de Chagas . Se les efectuó una historia clínica, análisis de laboratorio, electrocardiograma de reposo, telerradiografía de tórax, ecocardiograma bidimensional, prueba ergométrica graduada, prueba de ajmalina y electrocardiograma ambulatorio de 24 horas con sistema Holter. El electrocardiograma fue normal en 115 pacientes (82,1%) y mostró anormalidades inespecíficas en 25 (17,9%) . La relación cardiotorácica fue normal en todos los casos . Cuarenta y cinco pacientes (32,1%) presentaron anormalidades en por lo menos uno de los estudios no invasivos, 25 pacientes desarrollaron cambios electrocardiográficos anormales durante la prueba de ajmalina (17,8% ; p < 0,001) y 16 pacientes (11,4%) mostraron uno o más hallazgos anormales en los registros electrocardiográficos ambulatorios . Se detectaron una o más alteraciones ecocardiográficas en 11 pacientes (7,8%) . La prueba ergométrica fue positiva en sólo 2 pacientes (1,4%) . De los 115 pacientes con electrocardiograma de reposo incuestionablemente normal, 31 (26,9%) tuvieron anormalidades en alguno de los estudios no invasivos . La presencia de anormalidades electrocardiográficas inespecíficas guardó estrecha correlación con las alteraciones ecocardiográficas (p < 0,02) y con la prueba de ajmalina positiva (p < 0,01) . En cambio no hubo correlación entre un ecocardiograma anormal, una prueba de ajmalina positiva, un Holter o prueba ergométrica anormal . Las anormalidades electrocardiográficas inespecíficas predominaron en pacientes mayores de 30 años (p = 0,193 ; no significativo) . La prueba de ajmalina fue más sensible que el ecocardiograma y el electrocardiograma de Holter para detectar anormalidades en los pacientes más jóvenes . Alteraciones combinadas en por lo menos 2 de los 4 estudios no invasivos se observaron en el 10,5% de los pacientes mayores de 30 años y en el 1,5% de los más jóvenes . Los resultados de este estudio muestran que la prueba de ajmalina es un marcador más sensible de daño miocárdico que el ecocardiograma bidimensional, el Holter y la prueba ergométrica y permite detectar el compromiso miocárdico chagásico en etapas más tempranas. Obligan, además, a reexaminar el significado de las anormalidades inespecíficas del electrocardiograma que, en infectados chagásicos crónicos, sugerirían la presencia de compromiso miocárdico leve.