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Introducción: según la Organización Mundial de la Salud (OMS) las tres cuartas partes de las muertes causadas por la prematuridad podrían prevenirse con intervenciones disponibles que son costos eficaces. En México la atención intrahospitalaria dirigida a neonatos es considerada heterogénea y deficiente, mientras que los programas de estimulación temprana para lactantes tradicionalmente incluyen la educación a padres encaminado al logro de los hitos del desarrollo mediante técnicas ambiguas excluyendo factores psicosociales dentro de las intervenciones terapéuticas. Objetivo: identificar las alteraciones sensorio-motrices presentadas en los lactantes de 2 a 15 meses de edad con antecedente de prematuridad promoviendo intervenciones terapéuticas afines a las necesidades de estos. Metodología: se realizó un estudio observacional descriptivo, analítico y transversal donde se revisó en el expediente clínico los antecedentes de cada lactante, posterior a la aplicación de la escala de Hammersmith Infant Neurological Examination (HINE) se tomaron los resultados de 54 lactantes con antecedente de prematuridad que, para su correcta interpretación, se utilizó la escala de Gross Motor (GMFCS) obteniendo un diagnóstico funcional predictivo de cada uno, para posteriormente diseñar recomendaciones de intervenciones con base en las necesidades identificadas. Resultados: de 54 lactantes incluidos en el estudio, 35 fueron del sexo masculino y 19 de sexo femenino. De 40 lactantes valorados entre 3 - 6 meses 4 (7,4%) presentaron puntuaciones menores a 35 puntos, 22 (40,74%) puntuaciones entre 40 – 59 puntos y 14 (25,92%) puntuaciones entre 60 – 70. De 10 lactantes valorados a los 6 - 9 meses 1 (1,8%) presentó puntuaciones menores a 35 puntos (riesgo alto de no lograr una movilidad independiente y de padecer parálisis cerebral), mientras que 1 (1,8%) puntuaciones entre 40 – 59 puntos y 8 (14,81%) puntuaciones arriba de 70 puntos. No se reportaron lactantes de 9 - 12 meses. Cuatro lactantes (7,4% del total) valorados a los 12-15 meses alcanzaron la puntuación máxima del instrumento aplicado (78 puntos). Finalmente 49 (90,74%) lactantes se encontraron con un GMFCS de I – II y una minoría de 5 (9,26%) en niveles IV – V. Conclusión: el seguimiento de los lactantes posterior al alta es fundamental para la prevención y detección de trastornos en el neurodesarrollo además de resultar oportuno para el adecuado apego al tratamiento de estos que complementado por el ofrecimiento de experiencias sensorio-motrices es posible promover y adaptar intervenciones terapéuticas de vanguardia a las condiciones económicas, sociales y culturales de la población mexicana.