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Este artículo examina la relación entre educación, corporeidad y tecnología en la era digital, subrayando la necesidad de recuperar la dimensión material del aprendizaje. Hadjadj argumenta que la educación es una aventura basada en la libertad y la responsabilidad, donde el docente debe guiar sin imponer, favoreciendo la búsqueda personal del estudiante. A través de la incorporación del teatro y el trabajo manual en la formación filosófica, se busca contrarrestar la fragilidad psicológica de las nuevas generaciones, caracterizada por la dispersión de la atención y la pérdida de esperanza. Asimismo, se analizan las implicaciones del paradigma tecnocrático y el impacto de la inteligencia artificial en la educación, destacando cómo la digitalización ha separado el aprendizaje de la experiencia encarnada. Se plantea la necesidad de una educación que no solo gestione información, sino que también desarrolle sabiduría y pensamiento crítico. La tragedia, como categoría filosófica, es abordada como un marco para comprender la dimensión existencial de la educación y su papel en la configuración del sentido de la vida. Finalmente, se advierte sobre los riesgos de un sistema educativo dominado por la tecnología y se propone un retorno a prácticas pedagógicas que integren el cuerpo, la paciencia y el trabajo artesanal. La educación, en última instancia, es un acto de resistencia frente a la deshumanización y un compromiso con la búsqueda del sentido en un mundo postmoderno.
Published in: Teoría de la Educación Revista Interuniversitaria
Volume 38, Issue 1, pp. 1-18
DOI: 10.14201/teri.32465