Search for a command to run...
El estudio del comportamiento humano ha adquirido una importancia creciente en el ámbito de las políticas públicas y la regulación, especialmente ante la necesidad de diseñar instrumentos más eficaces para orientar la conducta de los administrados. En ese contexto, la economía del comportamiento ofrece un marco teórico y empírico que permite comprender como los individuos toman decisiones reales y consideran factores psicológicos, cognitivos y sociales que influyen en su racionalidad. Este enfoque desafía los modelos clásicos de intervención estatal y propone estrategias basadas en la evidencia conductual y la arquitectura de elección. Este artículo examina la contribución de la economía del comportamiento al desarrollo de estrategias regulatorias innovadoras, orientadas a fortalecer la efectividad y legitimidad de la acción estatal. Se analizan, en particular, dos herramientas derivadas de este enfoque: el nudge y el operational empowerment, las cuales pueden incorporarse en el diseño de marcos normativos y no normativos que promuevan el cumplimiento sin recurrir a la coacción o al incentivo económico tradicional. A partir de una revisión teórica y del análisis de experiencias comparadas, se argumenta que la aplicación de las herramientas de la economía del comportamiento ofrece ventajas sustantivas frente a los modelos regulatorios convencionales, al mejorar la eficacia institucional y fomentar la adhesión voluntaria a las normas. En definitiva, la economía del comportamiento se presenta como un instrumento idóneo para repensar la regulación y construir políticas más adaptativas, efectivas y coherentes con la complejidad del comportamiento humano.
Published in: Revista de Derecho Económico
Volume 82, Issue 2, pp. 153-173