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La disfunción eréctil (DE) se define como la incapacidad persistente o recurrente de lograr y/o mantener una erección suficiente para permitir una actividad sexual satisfactoria. Este trastorno afecta la fase de excitación del ciclo de respuesta sexual masculina y puede tener múltiples orígenes: vasculogénico, neurogénico, endocrino o psicógeno. Actualmente, la DE es reconocida no solo como un problema de salud sexual, sino también como un biomarcador de salud general masculina, especialmente por su estrecha relación con la disfunción endotelial y el daño vascular sistémico. La disfunción endotelial, caracterizada por una producción insuficiente de óxido nítrico (NO) y un desequilibrio en la homeostasis vascular, compromete la vasodilatación necesaria para la erección, posicionando a la DE como un signo precoz de enfermedad cardiovascular. Esta visión integradora ha permitido considerar a la DE como una oportunidad clínica para la detección temprana y el manejo de factores de riesgo cardiovasculares y endocrinológicos, tales como hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2, dislipidemia, obesidad y tabaquismo. Esta perspectiva subraya su importancia en la medicina preventiva y en la salud pública masculina. La interacción entre factores orgánicos y psicológicos es frecuente, por lo que la evaluación clínica debe ser multidimensional, considerando aspectos físicos, emocionales y sociales.
Published in: Revista venezolana de urología/Revista Venezolana de Urología
Volume 61, Issue 1