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Antecedentes. En los países desarrollados, y en el nuestro también, la enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte, tanto en hombres como en mujeres. Éstas incrementan el riesgo de padecer un evento luego de la menopausia, generalmente 7 a 10 años más tarde que los hombres, pues durante la etapa fértil están protegidas por los estrógenos. La aparición de los factores de riesgo suele verse ya en la etapa del climaterio; por lo tanto, la detección precoz de estos en la mujer debería efectuarse a temprana edad, sin esperar el comienzo de la menopausia. No obstante, la mujer no está consciente de ello y el mayor temor de enfermedad y muerte lo asocia al cáncer, especialmente al de mama. Objetivos. 1) Investigar la presencia de factores de riesgo cardiovasculares y/o patología cardiovascular en una población de mujeres en menopausia y la asociación de estos con la edad y con el tiempo de posmenopausia. 2) Evaluar la corrección de estos por distintas terapéuticas, incluida la sustitución hormonal en un periodo de 4 años. 3) Analizar la aparición de factores de riesgo y/o patologías durante el seguimiento y la adhesión de las pacientes a los tratamientos de corrección. Material y método. Fueron evaluadas 350 mujeres, conjuntamente con ginecólogos y cardiólogos, durante 4 años. Las pacientes ingresaron por el Servicio de Ginecología, donde concurrieron para tratar su sintomatología climatérica. Se evaluaron, con historia clínica y un cuestionario ad hoc, los factores de riesgo y la patología cardiovascular. De ser necesario se realizó tratamiento hormonal sustitutivo o bien corrección y/o tratamiento de los factores de riesgo o de patologías cardiovasculares preexistentes. Todas fueron ingresadas en un seguimiento epidemiológico, previa información del mismo. Resultados. Se demostró la relación entre la edad y los anos de posmenopausia con algunos de los factores de riesgo conocidos, como hipertensión, dislipidemia, sobrepeso, obesidad, diabetes, etc. En la actualidad se ha tratado de corregir esto con sustitución hormonal. En nuestra experiencia sólo pudieron y/o aceptaron cumplir este tipo de tratamiento el 40,3% de la población estudiada, registrándose efectos beneficiosos sobre varios factores de riesgo, y no se presentaron afecciones malignas. El resto de la población no cumplió en forma integral el seguimiento epidemiológico para la detección precoz de los factores de riesgo y/o patología cardiovascular. Conclusiones. La caída hormonal que se produce en la menopausia parece ser el terreno que favorece la exteriorización de los factores de riesgo conocidos; de esto se desprende el valor que representa la menopausia precoz, especialmente la quirúrgica. Tal como sucede en otras partes del mundo, la educación de las mujeres para que conozcan los riesgos de las enfermedades cardiovasculares, que detecten y controlen tempranamente los factores de riesgo, que acepten un tratamiento oportuno no sólo de terapia hormonal de reemplazo, se ha convertido en un desafío para un conjunto de especialistas, que debe incluir a los ginecólogos, ya que estos son considerados por ellas sus médicos de cabecera.