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El asturiano conoce nombres de instrumento y de lugar tanto en -(d)oria/-(d)oriu como en -(d)era/-(d)eru, v. gr. fesoria / cagadoriu o apertadera / cagaderu. Mientras el sufijo de los primeros no supone problema etimológico alguno, siendo el resultado fonológicamente esperable de lat. -(t)oria/-(t)oriu, el de los segundos ha sido desde siempre un quebradero de cabeza. A pesar de las evidentes afinidades con el mismo sufijo latino -(t)oria/-(t)oriu, el DELLA (siguiendo a Menéndez Pidal) opta por la solución de un cambio de sufijo de -oria/oriu a -aria/-ariu para dar cuenta de la e. En el presente artículo se argumenta que la enigmática e no es el resultado de un supuesto cambio de sufijo sino de la infiltración de formas en -dera/-dero desde las variedades peninsulares vecinas, el castellano y la lengua nacional, por supuesto, pero también probablemente el dialecto leonés y el dialecto cántabro. En el área castellana y aragonesa lat. -(t)oria/(t)oriu pasó muy tempranamente (como más tarde hacia el año 1000) a -(d)era/-(d)ero, pasando por -(d)uera/-(d)uero. Los únicos sustantivos asturianos en -dera que se remontan efectivamente al sufijo latino -aria son los nombres de acción del tipo cagadera que, no por casualidad, no tienen parejas en -doria. Se argumenta también que la suerte de los nombres de instrumento en -dor y -dora ha sido paralela a la de los nombres de instrumento y de lugar en -dera/-deru.