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El doctor Milton Packer, en un análisis retrospectivo, sintetiza los modelos con los que se manejó la insuficiencia carífaca en los últimos tiempos. Ellos posibilitaron su entendimiento fisiopatológico y terapéutico. Similar situaci6n pretendemos referir a la hipertrofia ventricular . Desde antaño hasta la década del '70 fue interpretada como un fenómeno meramente adaptativo, reconocido en la autopsia e intuido en las Rx y electrocardiogramas. En las décadas del '70 y '80, y gracias al advenimiento clínico de la ecocardiografía, fue posible el diagnóstico de hipertrofia con mayor precisión . Se objetivaron aquellas formas (de hipertrofia) de cavidades pequeñas, con función sistólica conservada y cavidades dilatadas, con deterioro en su acortamiento sistólico . Se pudo determinar la masa del ventrículo izquierdo en forma no invasiva y estudios multicéntricos mostraron el valor pronóstico de la hipertrofia ventricular. En 1990, Arnold Katz relacionó la hipertrofia con la depresión crónica de energía y cambios estructurales del miocito y colágeno, que favorecen su deterioro progresivo . Posteriormente Morgan y Baquer emparentaron la hipertrofia con diferentes estímulos como los neurales, endocrinos y estiramiento parietal . Estos conocimientos colocaron a la hipertrofia como generalmente deletérea, acercándonos a su entendimiento fisiopatológico y a la posibilidad de actuar farmacológicamente sobre ella . Y en el futuro, quizás también su manejo genético . Concomitantemente, se percibe que no todas las hipertrofias son iguales . El conocimiento de la composición del corazón, diferenciando su porción miocítica de la matriz extracelular y espacio vascular, ha permitido calificar a formas de hipertrofia funcionalmente diferentes, cuyos extremos son la hipertrofia fisiológica y la patológica y las gradaciones entre ellas . La geometría ventricular, las respuestas a los estímulos hemodinámicos, los gatillos neuroendocrinos, las alteraciones miocíticas, el comportamiento del intersticio, la diferente forma de utilización de la energía y la distinción entre hipertrofia con función sistólica o diastólica alterada, imprimieron características funcionales, estructurales y pronósticas a la hipertrofia ventricular. Conclusiones El concepto de hipertrofia ha cambiado a través del tiempo . El ecocardiograma fue un jalón fundamental en su reconocimiento y comprensión. La hipertrofia fisiológica y patológica son los extremos en una amplia gama de hipertrofia, la primera con integridad estructural y la segunda sin ella. La hipertrofia con dilatación y deterioro sistólico podría relacionarse mas con el daño primario del miocito y la hipertrofia concéntrica con pequeña cavidad y alteración de la función diastólica como expresión de afectación, predominantemente, del colágeno.