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La inclusión educativa constituye una de las metas más relevantes del sistema educativo a nivel mundial y, en México, ha adquirido especial importancia con la implementación de la Nueva Escuela Mexicana. No obstante, en la práctica cotidiana de las aulas, esta inclusión puede transformarse paradójicamente en una forma de exclusión para la mayoría de los estudiantes. El presente trabajo analiza cómo el énfasis en la atención a alumnos con necesidades educativas especiales puede provocar el descuido del resto del grupo, afectando la equidad y la calidad del aprendizaje en la educación básica. Aunque el modelo educativo actual promueve el respeto a la diversidad, la equidad y la justicia social, la formación y capacitación docente no ha avanzado al mismo ritmo que las demandas del sistema. A ello se suman limitaciones en recursos humanos y económicos, así como la presencia de grupos con alta diversidad, que incluyen estudiantes con discapacidad, contextos multiculturales y diversas barreras para el aprendizaje. Esta situación genera una sobrecarga para el profesorado, lo que dificulta la atención equilibrada de todos los estudiantes. Asimismo, se señala que el sistema educativo no ha garantizado condiciones estructurales suficientes para atender la diversidad de manera efectiva. En algunos casos, como en escuelas con apoyo de la Unidad de Servicio de Apoyo a la Educación Regular (USAER), se concentra un número considerable de alumnos con necesidades especiales, lo que obliga al docente a priorizar su atención. Finalmente, se destaca que la formación inicial en las escuelas normales y la capacitación en servicio presentan limitaciones, al mantenerse en ocasiones descontextualizadas frente a la realidad educativa contemporánea.
Published in: Revista Mexicana de Investigación e Intervención Educativa
Volume 5, Issue 2, pp. 176-182